80 kilometros.

Hace muchos años, cuando iba a la E.G.B., un buen día, depués de estudiar varios años en la clase denominada “A”, me cambiaron a la “B”, de repente me ví totalmente desubicada, en la “B” yo no tenía amigos, estaban los “enemigos”, los de :”vas a la B de Burro” y cosas así. Cuando fue la hora del recreo y me acerqué a mis compañeros del “A”, me encontré con una fila de niños que me dieron la espalda y no entendí nada… No habían pasado ni unas horas y yo ya había pasado a ser una extraña y encima desterrada, ahora iba al grupo enemigo. Lo malo es que el grupo enemigo tampoco me quería porque venía del grupo de los malos… Os juro, que con casi 35 años, ese recuerdo me perseguirá de por vida porque lo pasé realmente mal.

Ahora estoy pasando por una situación similar… No, no es una sensación nueva, la llevo arrastrando hace años, pero a veces se acentúa y otras pasa más desapercibida. Ahora está en pleno apojeo.

Reconozco que gran parte del problema es mío, lo de encariñarse con todo muy rápidamente es algo muy malo, os lo aviso. Yo, soy de las que sale a tomar un café con alguien en dos ocasiones y ya los considero amigos, y como amigos los quiero, quiero salir con ellos, echarme unas risas, contarnos nuestros problemas, ect.

Hace ya largo tiempo, puse 80 kilometros en medio de mi pueblo de toda la vida a mi actual ciudad, ya se sabe, unos emigran por empleo, otros por amor… Lo mío fue lo segundo. Puse 80 km de distancia, una horita en coche. Con ello perdí todas las relaciones del día a día con los denominados amigos. Y piensas, bueno, no pasa nada, me queda familía en el pueblo, tengo que ir a verlos y aprovecho para ver a mis amigos, existe el teléfono, los whassaps, facebook, y un largo etc para mantener contacto, para seguir hablando, para que la amistad no muera. Pero no te paras a pensar, que tu los hecharas de menos, porque te has ido tu, pero a ellos en verdad tan solo les falta una persona, no todos como a tí. Y la vida sigue y cada cual tiene sus cosas, y aunque seguís en contacto, las conversaciones son banales, los OK en los whassap son la palabra más ultilizada, y el querer juntarse durante unas horas un fin de semana se convierte un poco en una MISIÓN IMPOSIBLE. Pues porque cada uno sigue con su vida, porque tiene amigos que si han estado cuando han nacido hijos mientras tu solo has podido ir a hacer la visita de rigor para llevar el detallito obligatorio, porque han estado enfermos y no te has ni enterado porque a tí no te han avisado, porque han fallecido familiares y solo has podido viajar para dar el pésame y no estar día tras día dando el apoyo necesario que ni por telefono ni por internet se consigue. Y tu, sigues queriendo hacer ver que todo sigue igual, intentas organizar una fiesta, un cumpleaños, con la excusa de quedar y de repente, esa gente, a la que realmente quieres y adoras pese a que discutas con ellos y os tireís de los pelos, han pasado a ser unos desconocidos extraños que ya no tienen demasiado tiempo para tí porque sus vidas han continuado y tu no has estado en ellas.

Ese día, abres los ojos llenos de lagrimas y sabes que todo ha acabado, que esos amigos, a los que estas tan encariñado, solo son unos conocidos a los que te unen unos recuerdos que te hacen sonreir y poco más.

Ahora lo entiendo, no escribo esta entrada como reproche, ni enfadada, solo un poco triste,porque aceptar algo que no quieres duele, y yo estoy pasando esa etapa de dolor. La vida sigue….

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